Personas en la Economía Informal: Cifras Globales Estimadas


La economía informal representa una porción significativa del mercado laboral a nivel global, abarcando una amplia variedad de actividades que, aunque no están reguladas ni contabilizadas formalmente, son esenciales para la subsistencia de millones de personas. Este sector incluye desde trabajadores independientes, vendedores ambulantes y empleados domésticos hasta pequeños negocios que operan sin registros oficiales. La dimensión de esta realidad invita a una reflexión profunda sobre su impacto en el desarrollo económico y social de los países.
En muchas naciones, especialmente en aquellas en vías de desarrollo, la economía informal constituye un refugio para quienes no logran acceder al mercado laboral formal debido a diversas barreras como la falta de educación, recursos o políticas inclusivas. Sin embargo, la ausencia de garantías laborales y de protección social genera situaciones de vulnerabilidad que afectan directamente la calidad de vida de estas personas y, por ende, la estabilidad de las comunidades donde viven y trabajan. Analizar cuántas personas forman parte de esta realidad resulta fundamental para diseñar estrategias que respondan a estas necesidades.
Este artículo se adentrará en las cifras actuales que revelan la extensión del trabajo informal en el mundo, explorando las causas que han propiciado su crecimiento y las implicancias para la economía global. Asimismo, ofrecerá una visión comparativa entre distintas regiones y destacará los desafíos y oportunidades que plantea regularizar y reconocer este sector. Invitamos al lector a descubrir un fenómeno complejo cuya comprensión es clave para un desarrollo económico más justo e inclusivo.
- ¿Cuántas personas trabajan en la economía informal en el mundo?
- Datos: cuantas personas trabajan en la economia informal en el mundo
- Distribución regional de empleo informal y datos clave
- Factores que impulsan el trabajo informal y perfiles de trabajadores
- Cálculo: cuantas personas trabajan en la economia informal en el mundo
- Políticas y medidas para reducir la informalidad laboral mundial
- Conclusión
¿Cuántas personas trabajan en la economía informal en el mundo?


La economía informal incluye a todas aquellas actividades laborales que no están reguladas por el Estado y que suelen escapar de los sistemas legales y tributarios oficiales. A nivel global, se estima que aproximadamente el 61% de la población ocupada trabaja en el sector informal, aunque estos porcentajes varían significativamente entre regiones y países. Por ejemplo, en economías en desarrollo, especialmente en África y América Latina, la presencia de trabajadores informales puede superar el 70%. Esta realidad refleja no solo un fenómeno económico, sino también social que afecta la calidad de vida y el acceso a derechos fundamentales para millones de personas.
Trabajar en la economía informal presenta tanto ventajas como desafíos. Entre los beneficios, muchos trabajadores encuentran en este sector una vía rápida para generar ingresos sin los largos procesos burocráticos o la falta de oportunidades formales. Además, la informalidad puede suponer flexibilidad en horarios y condiciones laborales, especialmente en contextos donde el empleo formal es limitado. Sin embargo, esta situación también implica riesgos significativos, como la ausencia de protección social, acceso restringido a servicios de salud o pensiones, y la vulnerabilidad ante crisis económicas o sanitarias, lo que limita la estabilidad y crecimiento personal.
Desde un punto de vista técnico, medir con precisión el número de personas en la economía informal representa un gran desafío. Los datos convencionalmente se obtienen a través de encuestas de hogares y censos, pero la naturaleza dispersa y no registrada de estas actividades genera importantes omisiones. Entre los principales métodos para estimar la informalidad destacan:
- Encuestas de empleo y ocupación.
- Estudios sectoriales y de mercado.
- Estimaciones basadas en discrepancias fiscales y estadísticas macroeconómicas.
En conjunto, estos enfoques permiten una aproximación, aunque siempre faltan detalles y la cifra exacta permanece fluctuante, influida por factores económicos y políticos.


Las tendencias globales en torno a la economía informal muestran movimientos hacia la formalización en varios países, motivados por programas de inclusión laboral, capacitación y acceso a servicios financieros. No obstante, la informalidad sigue siendo un pilar importante para la subsistencia de comunidades vulnerables. Para enfrentarse a sus limitaciones y potenciar sus oportunidades, es fundamental que tanto gobiernos como organizaciones internacionales y sociedad civil colaboren en estrategias integrales que promuevan:
- Educación y desarrollo de habilidades.
- Acceso a microcréditos y sistemas de protección social.
- Mejoras regulativas que faciliten la transición hacia la formalidad.
Estas acciones pueden transformar a la economía informal de una necesidad precaria en un motor sustentable de desarrollo inclusivo.
Datos: cuantas personas trabajan en la economia informal en el mundo
Aproximadamente 2 000 millones de personas trabajan en la economía informal a nivel mundial, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esto equivale a cerca del 60–61% de la población empleada en el planeta, aunque la magnitud varía mucho entre regiones y niveles de ingreso. El empleo informal, también llamado trabajo no registrado o sector informal, incluye desde el trabajo agrícola no declarado hasta vendedores ambulantes, empleadas domésticas y trabajadores de plataformas digitales sin protección laboral formal.
La distribución regional muestra contrastes importantes: en África subsahariana y en partes del sur de Asia la proporción de empleo informal es especialmente elevada, mientras que en países de ingresos altos el peso del trabajo no registrado es menor. América Latina y el Caribe presentan tasas intermedias, con diferencias marcadas entre zonas urbanas y rurales. Estas variaciones reflejan factores estructurales como la prevalencia de microempresas, la cobertura de seguridad social y la capacidad estatal para fiscalizar y formalizar actividades económicas.
Los trabajadores informales enfrentan desafíos específicos: falta de protección social, ingresos volátiles y acceso limitado al crédito y a los mercados formales. Ejemplos claros incluyen vendedoras ambulantes que carecen de pensiones, jornaleros agrícolas sin contratos y conductores de plataformas que operan como contratistas independientes. Estas condiciones no solo afectan la seguridad económica individual, sino que también condicionan la productividad y la recaudación fiscal a nivel nacional.
Para reducir la prevalencia del empleo informal se recomiendan medidas prácticas y progresivas: modelos de formalización gradual que simplifiquen el registro de microempresas, expansión de la protección social universal y apoyo a la digitalización de pagos y facturación. Políticas combinadas —registro simplificado, incentivos fiscales temporales y acceso a formación y crédito— han demostrado ser efectivas en distintos contextos para integrar trabajadores del sector informal en la economía formal sin sacrificar la subsistencia inmediata.
Distribución regional de empleo informal y datos clave
La distribución regional de empleo informal refleja patrones persistentes del mercado laboral: zonas rurales y pequeñas ciudades registran tasas más altas de trabajo no formal, mientras que los centros urbanos grandes concentran empleo formal y servicios. Analizar la proporción de empleo no registrado por región permite identificar focos de vulnerabilidad económica, sectores con precariedad y necesidades de política pública. Los datos clave —participación laboral, porcentaje de empleo informal y sectores predominantes— son indicadores útiles para diseñar intervenciones focalizadas.
A continuación se presentan ejemplos representativos de distribución regional y datos orientativos, útiles para comparar territorio y priorizar acciones:
- Región A (rural/agrícola): empleo informal ~65%, prevalece trabajo por cuenta propia y temporal.
- Región B (ciudades intermedias): empleo informal ~45%, sector comercio y construcción con alta rotación.
- Región C (metropolitana): empleo informal ~25%, concentrado en servicios personales y economía gig.
Estos valores son ilustrativos y muestran cómo la informalidad varía según estructura productiva y acceso a mercados laborales formales.
Los factores que explican la concentración regional del empleo no formal incluyen falta de educación técnica, escaso acceso a financiamiento y regulaciones laborales que encarecen la contratación. Para las empresas y responsables de políticas, conviene priorizar medidas que combinen capacitación laboral, incentivos fiscales temporales y extensión de protección social para trabajadores informales. Como recomendación práctica inmediata: implementar programas de formalización con pasos claros (registro simplificado, acompañamiento contable y microcréditos) puede reducir barreras de entrada al empleo formal.
Medir periódicamente la distribución regional y actualizar datos desagregados por sector y género facilita intervenciones más efectivas; por ejemplo, focalizar programas de formación en áreas rurales agrícolas o en sectores urbanos de economía colaborativa. Una estrategia basada en datos mejora la asignación de recursos y aumenta la probabilidad de reducir la tasa de empleo informal de manera sostenible.
Factores que impulsan el trabajo informal y perfiles de trabajadores
El trabajo informal surge de una combinación de factores macroeconómicos, regulatorios y socioestructurales que condicionan la oferta y demanda laboral. La rigidez del mercado laboral, imposiciones fiscales elevadas para pequeños empleadores y barreras administrativas para crear empresas aumentan la atracción por el empleo no regulado. Además, la insuficiente cobertura de seguridad social y la falta de empleos formales generan una dinámica donde la economía informal funciona como amortiguador frente al desempleo y la precariedad.
Los perfiles de trabajadores en la economía informal son diversos: vendedores ambulantes, trabajadoras del hogar no registradas, contratistas independientes, jornaleros agrícolas y microemprendedores sin registro fiscal. Estos segmentos comparten características como ingresos variables, ausencia de contratos escritos y limitada protección laboral, pero difieren en niveles de capital, acceso a mercados y habilidades técnicas. Identificar estos perfiles permite diseñar intervenciones focalizadas que reduzcan la vulnerabilidad y fomenten la inclusión productiva.
Entre los impulsores específicos destacan la migración urbana, la digitalización parcial sin protección laboral y las crisis económicas que desplazan trabajadores desde el empleo formal hacia actividades no reguladas. Por ejemplo, plataformas digitales transforman perfiles autónomos pero no siempre incorporan seguridad social ni cotizaciones, creando una “formalidad parcial”. La economía sumergida también se nutre de subempleo y contratos temporales que impiden acumular derechos laborales, lo que refuerza patrones intergeneracionales de informalidad.
Para promover la transición hacia el empleo formal se recomiendan medidas pragmáticas y escalables. Acciones clave incluyen reducción de costos de formalización, esquemas contributivos flexibles y formación técnica orientada a mercados locales. A modo de guía práctica, conviene priorizar:
- Facilitar registros y trámites digitales con incentivos fiscales temporales.
- Implementar modelos de seguridad social adaptados a trabajadores por cuenta propia.
- Desarrollar programas de capacitación y vinculación con cadenas productivas formales.
Estas intervenciones, combinadas con monitoreo de perfiles y datos administrativos, permiten diseñar políticas efectivas que reduzcan la informalidad y aumenten la protección socioeconómica de los trabajadores.
Cálculo: cuantas personas trabajan en la economia informal en el mundo
Estimar cuántas personas trabajan en la economía informal implica combinar porcentajes de empleo no registrado con cifras totales de población ocupada. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las estimaciones previas a la pandemia situaban la participación del empleo informal en torno al 60–62% de la población ocupada a nivel global, lo que corresponde a aproximadamente 1.9–2.0 mil millones de trabajadores. Estas cifras incluyen diversas formas de trabajo no protegido: empleo por cuenta propia informal, jornaleros agrícolas, trabajadores domésticos y vendedores ambulantes.
La distribución regional es desigual: la informalidad es mucho mayor en África subsahariana y Asia meridional, donde puede superar el 80% del empleo, mientras que en economías avanzadas la proporción es menor pero significativa por el crecimiento de la economía colaborativa y el empleo precario. Ejemplos concretos de actividad informal son las trabajadoras domésticas sin contrato, los agricultores de subsistencia y los repartidores y conductores en plataformas digitales que operan sin seguridad social.
Para realizar el cálculo práctico se multiplican las tasas de empleo informal reportadas por la OIT o estadísticas nacionales por la población ocupada más reciente. Por ejemplo, si una región tiene 500 millones de personas ocupadas y una tasa de informalidad del 60%, el número de trabajadores informales sería 300 millones. Es importante usar fuentes actualizadas y considerar ajustes por la crisis sanitaria y económica, que pueden haber reducido el empleo formal y aumentado la informalidad temporalmente.
Para políticas y empresas, las recomendaciones clave son: mejorar los registros laborales y encuestas, ampliar la protección social para trabajadores no registrados y promover la formalización mediante incentivos fiscales y simplificación administrativa. Implementar estas medidas ayuda a reducir la vulnerabilidad laboral y facilita un cálculo más preciso del trabajo informal, lo que es esencial para diseñar políticas públicas eficaces y medir el progreso hacia empleos dignos.
Políticas y medidas para reducir la informalidad laboral mundial
La informalidad laboral sigue siendo un desafío global que limita productividad, derechos laborales y recaudación fiscal. Según la OIT, más del 60% de la población trabajadora mundial depende de la economía informal, lo que obliga a diseñar políticas integrales para promover la formalización laboral y reducir el empleo no registrado. Abordar la informalidad requiere coordinar regulación, protección social y mecanismos económicos que incentiven la transición hacia empleos formales.
Las medidas públicas efectivas combinan mejora regulatoria con apoyo directo a trabajadores y empresas pequeñas. Por un lado, es clave simplificar trámites administrativos, modernizar registros y garantizar cumplimiento fiscal proporcional a la capacidad de pago. Por otro, la expansión de la protección social (salud, pensiones y seguro de desempleo portátil) reduce la vulnerabilidad y hace atractiva la contratación formal. Políticas laborales flexibles pero supervisadas, formación técnica y acceso a financiamiento complementan la estrategia contra la economía sumergida.
Para orientar la implementación, a continuación se proponen pasos prácticos y replicables por gobiernos y actores locales:
- Simplificar y digitalizar el registro de empresas y obligaciones laborales para bajar costos de formalización.
- Ofrecer incentivos fiscales temporales y microcréditos vinculados a la contratación formal de empleados.
- Extender protección social básica con esquemas contributivos adaptativos y transferencias condicionadas para trabajadores informales.
- Fortalecer inspecciones inteligentes y programas de cumplimiento progresivo, combinando sanciones con asistencia técnica.
Estos pasos funcionan mejor cuando se implementan de forma coordinada con cámaras empresariales, sindicatos y organizaciones de trabajadores independientes.
En la práctica, acciones concretas como campañas de registro masivo, ventanillas únicas digitales y programas de capacitación para empresarios informales han mostrado progresos en países con focos de informalidad alta. Recomiendo priorizar pilotajes por sector (construcción, comercio minorista, servicios) para ajustar incentivos y medir impactos antes de escalarlos a nivel nacional. Adoptar métricas claras de formalización y evaluar costos-beneficios facilitará decisiones basadas en evidencia y acelerará la reducción del empleo informal.
Conclusión
La economía informal es un componente crucial y extendido en las sociedades de todo el mundo. Se estima que más de 2 mil millones de personas laboran en este sector, lo que representa aproximadamente el 60% de la población ocupada global. Esta cifra incluye trabajadores independientes, vendedores ambulantes, pequeños comerciantes y empleados no registrados que operan al margen de las estructuras formales establecidas. La magnitud del empleo informal es especialmente relevante en regiones como América Latina, África y Asia, donde las regulaciones laborales y el acceso al mercado formal son limitados.
Este fenómeno responde a múltiples factores, entre ellos la falta de oportunidades laborales estables, burocracia complicada, y barreras económicas que dificultan la inserción en la economía formal. Por lo tanto, la economía informal actúa como un mecanismo de subsistencia para millones de familias. Sin embargo, es importante destacar que, pese a su importancia económica y social, este sector opera sin las protecciones legales ni beneficios sociales que ofrecen los empleos formales, lo cual representa un desafío para la erradicación de la desigualdad y la precarización laboral.
Por lo tanto, es fundamental que los gobiernos y organizaciones internacionales desarrollen políticas inclusivas que permitan transitar a trabajadores informales hacia la formalidad, garantizando acceso a derechos laborales y seguridad social. Fomentar la formalización no solo mejora la calidad de vida de los individuos, sino que fortalece las economías nacionales. Actuar ahora es imperativo para construir un futuro más justo y sostenible, donde cada trabajador pueda desarrollarse con dignidad y protección. ¡Participa activamente y exige cambios que promuevan la equidad laboral!
Deja una respuesta

Te puede interesar: